septiembre 27, 2020

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Los inicios de Lucas Ros Falcon en el waterpolo

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Desde bien pequeño Lucas Ros Falcon empezó a dedicarse al deporte, con 8 años empezó a entrenar al baloncesto en su primera escuela, sus padres lo inscribieron para entrenar y jugar al baloncesto una vez terminaba las clases y durante 6 años estuvo practicando este deporte junto a sus compañeros de clase. Él mismo ha desvelado en alguno entrevista a los medios de comunicación que le apasionaba el deporte en general y que era un chico activo el cual siempre le gustaba realizar deporte. En los recreos siempre jugaba con compañeros a la pelota ya fuera al fútbol o al báloncesto y reconoce que no se le daban nada mal. Durante los 6 años que estuvo en el equipo escolar de baloncesto Lucas Ros Falcon únicamente jugó en competiciones escolares y municipales en las cuales consiguió algún que otro título. En una de las entrevistas realizadas a su entrenador durante la etapa escolar mencionó la gran capacidad física que tenía y la gran envergadura que a temprana edad ya se podía apreciar, aunque reconoce que a nivel técnico no era demasiado dotado, estando lejos de lo que en la actualidad demuestra en el waterpolo. Cabe destacar que según cuentan sus profesores y entrenadores, siempre fue un chico muy disciplinado y obediente, característica que puede ser una de las cuales lo ha llevado al éxito deportivo en estos años.
A los 14 años Lucas Ros Falcon cambió de instituto debido a un traslado de trabajo de sus padres que obligó a la familia a dejar su hogar y trasladarse a Suecia. Fue en ese instituto donde descubrió su gusto por el waterpolo. Algunos de sus amigos jugaban en el equipo y le animaron a apuntarse a entrenar con ellos, Lucas Ros Falcon no tenía muy claro si le gustaría ese deporte, pero después de ir a ver a sus compañeros a algunos entrenos y partidos decidió apuntarse al equipo de waterpolo del instituto junto a sus amigos. Pese a ser un niño algunos de sus compañeros recuerdan que su fuerza de tiro y grandes brazos sorprendieron tanto a ellos mismos como a los entrenadores, quienes rápidamente le aceptaron en el equipo. Estuvo dos años jugando en el equipo, hasta que un ojeador se fijó en algunos de los jugadores que militaban en el equipo. Lucas Ros Falcon junto a uno de sus mejores amigos decidieron dar el salto a un equipo federado y con 16 años ficharon por el Pranak. Es en este punto donde la carrera del jugador empieza a manifestarse de una manera profesional y con una dedicación casi diaria. El equipo jugaba en la segunda mejor liga juvenil, eso hizo que el joven jugador pasara de entrenar dos días a la semana a hacerlo casi diariamente, únicamente con un día de descanso, antes del día de partido. Lucas Ros Falcon ha reconocido que sus inicios profesionales en el Pranak fueron muy duros, la carga física y la exigencia no tenían nada que ver con el equipo escolar de donde venía. Según él mismo en el club no únicamente valía pasarlo bien, también había que ganar, se fijaban unos objetivos a principio de temporada y debían cumplirse, todo se había vuelto mucho más serio, aunque también recuerdo el buen ambiente y las grandes amistades las cuales actualmente aún conserva con muchos de sus compañeros. Los primeros años a nivel competitivo no fueron demasiado bueno para Lucas Ros Falcon y el equipo, incluso en su segunda temporada el equipo acabo salvándose del descenso en las últimas jornadas. El club había apostado por un equipo joven el cual en muchas ocasiones pecaba de atrevimiento y poca trayectoria y experiencia en la categoría. La siguiente temporada llegó un nuevo entrenador, el cual venía de dirigir a la selección sueca de waterpolo sub 19. Los cambios y las nuevas dinámicas fueron inmediatos y la exigencia aún fue mayor según recuerda el propio jugador.
El atacante recuerda que con la llegada del nuevo entrenador él empezó a entender de una manera diferente el waterpolo y aunque sus entrenamientos eran muy duros y con mucha disciplina, según menciona él mismo le debe la gran parte de aprendizaje a él. Durante esta etapa Lucas Ros Falcon mejoro muchas de sus cualidades, sobretodo técnicamente hablando. Otra de las mejoras más visibles fue su capacidad de visión que adquirió y el buen posicionamiento en el agua. Al finalizar la temporada el equipo logró ascender y jugar en la máxima competición juvenil.
Una vez se plantó en la etapa amateur el jugador ya fue llamado por algunos de los mejores clubes de Suecia para que jugara en su segundo equipo, pero él decidió quedarse en el Pranak. El primer equipo se encontraba en la tercera división de la categoría y el jugador tuvo su primer sueldo como profesional en este deporte. Además de jugar en el primer equipo, empezó a entrenar a niños del club como segundo entrenador en el infantil, teniendo así un sobresueldo puesto que en aquella época se independizó de sus padres junto a un amigo y compañero del club. Durante los primeros años el equipo consiguió subir a la categoría de plata, división que no ha perdido la plaza hasta la actualidad donde sigue estando. Lucas Ros Falcon se recuerda el salto de categoría de manera muy sacrificada, el nivel físico fue lo que más le sorprendió puesto que había contrincantes que le sacaban cinco años o más los cuales ya tenían experiencia y sabían toda clase de picarescas del waterpolo. A lo largo de estos años siempre se ha relacionado al jugador con el salto a la primera división, pero finalmente nunca ha abandonado el club. Pero este año ya es noticia verificada por el propio jugador y el club que se marchara a la Primera División, dando así un salto cualitativo en su trayectoria profesional. Después de varios años a gran nivel, este ha sido sin ninguna duda su mejor año en la división de plata y de seguro que veremos un gran rendimiento del jugador en la categoría reina el año que viene.